Esta vez daré la razón, e intentaré callar la mitad de esta historia. Quizas a todos aquellos que dicen "si un escritor esta enamorado de ti, entonces nunca moriras" se les pueda atribuir algo de razón.
Cuando escribia sobre ella, intentaba mantener mis ojos cerrados. Se que la escena parece un poco tonta pero... simplemente quería que mis dedos se transladaran hacia las letras de mi computador como si mi mente las dirigiese mientras dibujaba su rostro. Sus profundos ojos verdes casi invisibles, sus cabellos amontonados sobre su frente como un monton de hojas en otoño, sus labios estrechos y carnosos que enmarcaban una sonrisa de tal simpatía que opacaba cualquier otro signo evidente de felicidad.
Cuando escribia sobre ella, intentaba mantener mis ojos cerrados. Se que la escena parece un poco tonta pero... simplemente quería que mis dedos se transladaran hacia las letras de mi computador como si mi mente las dirigiese mientras dibujaba su rostro. Sus profundos ojos verdes casi invisibles, sus cabellos amontonados sobre su frente como un monton de hojas en otoño, sus labios estrechos y carnosos que enmarcaban una sonrisa de tal simpatía que opacaba cualquier otro signo evidente de felicidad.
Este "casi" ritual me absorbió por largas noches, muchas de las cuales no quisiese haber vivido en su ausencia, de todas maneras yo seguiría viviendo aquí y ella allí, valla a saber uno donde. No lo tomen a mal, es que el hecho de que existiese un ser tan cercano a lo que podría decir "perfecto" me causaba una sensacion extraña de felicidad e inverosimilitud, como si su aparición fuese meramente un acto de mi subconciente.
Recuerdo el día que la conocí... fue hace un año y un par de días. Su mirada tensa y censurada no permitía casi contacto, y aunque estuviese deseoso del mismo mi ansiedad y mi verguenza se interpondrían. La realidad es que, aunque ella no me pudiese mantener la mirada, yo me las ingeniaba para observarla un par de segundos con el rabillo de mi ojo. Mi estomago se volvia un enjambre furioso de mariposas cada vez que realizabamos contacto. Fue un pequeño e infimo segundo cada vez, aunque a mi me gusta pensar que esos momentos son eternos, ya que cada vez que se reproducen en la mente producen las mismas sensaciones. Eso me da un poco de esperanza cuando siento que de su parte esta todo perdido. Imagino al siguiente año, ella estará sentada esperandome que me siente a su lado, y que de alguna manera inadvertida tome el valor para tomar su mano. No tengo la necesidad de que los demas lo vean, quizas podría ser en un momento en el cual presten su atención a otra cosa, mientras tanto, nosotros en nuestra pequeña burbuja sabremos en realidad lo que esta pasando. La realidad es que entre más fantaseo con el momento se me hace mas tangible, como si no hubiesen planos distintos entre mi imaginación y el curso de la vida terrestre.
La realidad es que aunque mi mente se llene de su recuerdo, cada vez que escribo sobre ella siento un vacio. Cuando imagino su rostro en el lienzo, puedo concebir perfectamente su imagen, pero sin embargo hay una parte la cual nunca he llegado a completar. Ella aparece de perfil, observando hacia la derecha en el lado izquierdo de la pintura, iluminado por un amanecer esplendoroso, pero nunca he llegado a imaginar su mano al juntarse con la mía. Nunca he llegado a tal punto de la escritura en la cual esa imagen me sea permitida. A esto incurre lo primariamente dicho de atribuir parte de verdad a aquel viejo dicho de los escritores, de lo que se han olvidado es de una pequeña parte. Cada vez que le escribo siento que muero un poco, algo asi como que partes de mi fuesen sacrificadas al saber que en realidad ella nunca leera esto, ella nunca me mirara a los ojos, ella nunca escuchará mis canciones tontas o mis saludos al oido por la mañana. Yo nunca recepcionare sus besos, nunca sentiré sus caricias, nunca pasare mi brazo por su cintura para tomarla con orgullo frente al mundo. Y es que ella pertenece a alguien más alli afuera, que espero que la adore tanto como la adoro yo, ya que nunca podré llegar a ella sin dejar almas atras.
De momento, quizás me conformo con que ella sea eterna, pero en realidad, ella es eterna porque yo muero.

