
Es cierto que no tuve tal dicha, no fui aquella que le acariciara el pensamiento con palabras dulces, duras y certeras... o más bien, aquella que escuchase lo que solloza su interior. Lo haré más simple, diré que no tuve la gracia de ser tu amiga y una parte de mi se lamenta de no haberte salvado a tiempo... Solo espero que hagas lo que hagas, estés bien.
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